De Interes

Por: Margarita Gutiérrez Mesa - Coordinadora Programa de Prevención

En estos tiempos de incertidumbre y aislamiento, nos ha tocado quedarnos en casa a todos los miembros de la familia: papá, mamá, tíos, tías, primos… los niños y las niñas están en sus hogares desarrollando muchas actividades, entre ellas aprendiendo: aprendiendo en casa.

El aprendizaje en el hogar tiene su mística y sus matices, uno de ellos está en cómo favorecer esos aprendizajes. Para hacerlo, lo más importante será la motivación, el afecto y la dedicación.

Los ambientes de aprendizaje están enfocados en cómo se tejen las relaciones entre los que aprenden y los que posibilitan el aprendizaje con los espacios y los materiales para provocar experiencias significativas. Estos ambientes deben tener unas características físicas especiales y deben estar muy limpios y agradables para que los niños y las niñas se sientan cómodos. Para la organización de estos espacios, se pueden utilizar elementos que todos tienen en casa, un rinconcito solo para el aprendizaje sería ideal, se puede adornar el espacio con telas, velos, sabanas, una pequeña mesa o escritorio… se vale el uso del piso que es ideal para los niños y las niñas y le podemos agregar un sabana o colchoneta para hacerlo más acogedor.

La utilización de elementos de la naturaleza es muy grata para los niños y las niñas; hojas, flores, piedras, palos, pequeños maderos, pueden ser elementos posibilitadores de exploración y curiosidad, objetos de colores vistosos si son hechos en compañía de ellos mismos con semillas o cuentas son ideales, los tejidos utilizando tiras, hilos y pedazos de tela dan mucha vida a estos espacios. El papel, marcadores, vinilo, témperas y crayolas son elementos muy cercanos y de fácil manejo para los niños y las niñas.

Además de los espacios, los niños y niñas necesitan sentirse acompañados, el afecto, el respeto y la paciencia serán siempre elementos fundamentales para que se sumerjan en el conocimiento y quieran aprender de otras cosas, el permitirles explorar, indagar, investigar, hablar de lo que conocen y lo que les gustaría conocer es la mejor de las herramientas.

Dejar que expresen sus ideas y sentimientos libremente, así como promover en casa espacios en los que los niños y niñas puedan participar les ayudara a formar su carácter y personalidad. Así mismo, se debe favorecer la toma de decisiones, escuchar sus gustos y sus necesidades.

Los adultos significativos que acompañan el aprendizaje en casa deben tener muy claro además la importancia de la construcción de hábitos, horarios y rutinas y respetarlos; es importante hacerles saber por qué no se puede desarrollar cierta actividad acordada en el horario indicado y que se realizará más tarde o en otro momento. Además, se deben construir en familia los acuerdos, horarios y reglas con los que van a interactuar en estos tiempos y, si es posible, dejarlos por escrito y en un lugar accesible a todos los que viven allí.

Son muchas las posibilidades que podemos explorar para enriquecer estos espacios y hacer del aprendizaje toda una aventura en casa, la idea es aprovechar lo que se tiene a la mano, eso sí, guardando siempre los protocolos de seguridad y limpieza para cuidar la salud en estos tiempos. Además, debemos posibilitar que los elementos que usemos sean amigables con el ambiente y seguros para evitar riesgos y accidentes en casa.

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