De Interes

Como papel en blanco, propongo una reflexión colaborativa e intencionada a volver nuestros rostros hacia la familia de la era presente, el  Antropoceno, nombrada así por el premio nobel de química 2002 Paul Crutzen; con el argumento de ser un tiempo absolutamente singular. “La que la actividad humana es la transformadora de nuestro sistema planetario” y las acciones individuales y colectivas repercuten en el tiempo presente y futuro comprometiendo la vida, el bienestar propio, el bienestar y el buen vivir colectivo tanto de la humanidad como de los sistemas que se asocian a la vida.

¿Por qué reflexionarlo en el escenario de familia? Simplemente porque todo acontecer en este núcleo es reflejo, evidencia y potencia de la sociedad y esta, a su vez, aprueba, permite, contiene, educa y transforma.

En nuestra organización hemos construido una noción de familia partiendo de las interpretaciones y dinámicas observadas en 50 años de trabajo en atención a los diferentes grupos de interés y declarada en la Política Orientada a las Familias, entendiendo como: “Familia Humana a un sistema social, natural, formado por seres vivos, que interactúan recurrentemente en el tiempo y contexto determinados, para cumplir con un objetivo común: posibilitar la vida digna de sus integrantes.

Así como la familia es una organización, también es un sistema distinguible de otras organizaciones sociales. Como sistema no se agota en sí misma, sino que se relaciona con otros sistemas fuera de ella como la escuela, el trabajo, la salud, la iglesia, entre otros.

Por su dinámica interna, la familia genera mecanismos para ser, transformarse estructuralmente en el tiempo, adaptarse y sobrevivir como grupo social, poseyendo la capacidad de generarse y de especificar su propia legalidad. La familia es considerada como máxima institución social, como un sujeto colectivo prevalente de derechos y un nuevo actor social, a nivel nacional e internacional.”

En esta declaración nos olvidamos del entorno, nos olvidamos de declarar las capacidades de las familias para interactuar con el ambiente para hacerlo propicio y el peligro de no asumirlo responsablemente.

Hoy en el año 50 PAN, los ODS nos recuerdan los tres elementos transversales a la sostenibilidad, los cuales no hemos logrado alcanzar y se presentan problemáticos ante la emergencia de salud, a partir de la cual se nos ha exigido vivir en confinamiento en los hogares, propiciando el reencuentro entre los miembros de las familias y la oportunidad de volver a verse y conocerse.

El primero, la anhelada prosperidad económica, cuando no hay garantía de sustento para todos.

El segundo, la calidad ambiental. Estamos rodeados por nuestros propios hábitos de manejo inadecuado de nuestra casa, La Tierra.

Y el tercero, la equidad social, lejos aún de lograrlo.

Recuerdo que hace 20 años se determinó en este departamento: “En el 2020 Antioquia será la mejor esquina de suramérica, educada, equitativa e incluyente”. Sin embargo, los niños y niñas en la calle, la violencia y prácticas de crianza inadecuadas, los porcentajes de abuso a infantes, adolescentes y personas mayores demuestran cuanto trabajo ético, consciente, articulado e interdisciplinario hace falta.

No bastan los programas, no bastan los indicadores ni los seguimientos en todos los escenarios si estos están vacíos de la misión humana a la que todos nos debemos: Familia humana en un hogar digno llamado Tierra.

Patricia Espinosa Garcés

Consultora Investigación PAN

Junio de 2020

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